
HIMNO DE PUERTO RICO:
HISTORIA, LETRA Y MUSICA
Introducción
Se conoce como Himno Nacional a una composición patriótica musical que evoca la historia, tradiciones y lucha de un pueblo, y que es reconocida y aceptada para representar al paÃs, nacional e internacionalmente, tanto por el gobierno, como por el mismo pueblo.
Como sÃmbolo patrio, el himno, al igual que el escudo y la bandera, merece nuestro respeto. Es indispensable ponerse de pie y en silencio, al momento de escuchar el himno. Además, muchas personas, colocan su mano derecha en el pecho con profundo sentimiento; y los que utilizan gorras o sombreros, lo remueven. Y no debemos olvidar que, por mayor deseo que sintamos, el himno es una melodÃa que no se aplaude.
La danza puertorriqueña
La música original de nuestro himno nacional fue compuesta por el español Félix Astol Artés, en el 1816. Su melodÃa es una danza romántica.

La danza puertorriqueña, en sus orÃgenes, fue una adaptación criolla de ritmos traidos por inmigrantes, ya fuera a través de orquestas o de visitantes, especialmente la contradanza española y la danza habanera. En el año 1849, el gobernador de entonces, Juan de la Pezuela, la prohibió, por considerarla un baile depravado.

Al pasar de los años, se fueron alterando sus compases y estructuras, y se incorporaron instrumentos populares, como el güiro y el timbal, y surgió una nueva forma de baile. Esto dio inicio para que varias escuelas de baile incorporaran a la danza en sus respectivos currÃculos, destacándose la de Ponce. Fue Manuel Gregorio Tavárez quien le dio su forma definitiva en la música, incorporando el piano. Por eso, hoy dÃa se le conoce como el Padre de la Danza Puertorriqueña.

Más adelante, su estudiante, el ponceño Juan Morel Campos se desarrolló y se destacó en la composición y baile de danza puertorriqueña. Se consideraba un genio ya que incorporó todos los estilos de su época para crear y componer nuevas danzas. Luego, las transcribÃa a piano para´poder tocarlas con su orquesta, conocida como La Lira Ponceña.
Juan Morel Campos dejó en su legado más de 200 obras, de las que mencionaremos solo algunas, tales como,como: Alma sublime, Felices dÃas, Vano empeño, Maldito amor, Horas felices, No me toques y su obra triunfal, Gran sinfonÃa Puerto Rico.
Morel Campos falleció el 12 de mayo de 1896, cuatro dÃas antes de cumplir 39 años.

Lola RodrÃguez de Tió (1843-1924)

     Dolores RodrÃguez Ponce de León, mejor conocida como Lola RodrÃguez de Tió, nació en San Germán, el 14 de septiembre de 1843. A los 20 años, se casó con el periodista y poeta, Bonocio Tió Segarra,
Al igual que su esposo, Lola también fue poetisa, y es reconocida, junto a Alejandro Tapia y Rivera, y José Gautier BenÃtez, como uno de los mejores logros del romanticismo puertorriqueño. Aunque entre los tres, es ella la más sobresaliente por expresar desde joven su deseo de independizarse de España.
En el 1868, se une a la Revuelta del Grito de Lares, y escribe la letra para la composición musical del español Félix Astol Artés en el 1868, pero las autoridades la consideraron muy revolucionaria ya que invitaba a los puertorriqueños a rebelarse contra el Gobierno Español. Aun asÃ, la misma fue utilizada durante la Revolución del Grito de Lares, y se le dio el nombre de La Borinqueña, en honor a Borikén (nombre que los taÃnos le dieron a la Isla). Luego de este evento, el General José Laureano Sanz prohibió su letra, y ordenó a ella y a su esposo, que fueran desterrados a Caracas, Venezuela.

En el año 1887, aún en el exilio, se muda a la Habana, y se une a la lucha de José Martà ya que se identificó con su obra de promover la independencia de Cuba. Tanto asÃ, que hoy dÃa todavÃa son muy reconocidos unos versos que compuso Lola para Cuba y Puerto Rico:
Cuba y Puerto Rico son
de un pájaro las dos alas,
y Quisqueya el corazón.
Que luciendo alegres alas,
alce el ave su canción.
En el 1892, se traslada a Nueva York y se une al Partido Revolucionario Cubano, que tenÃa como propósito buscar la libertad de Cuba y Puerto Rico. Años más tarde, en el 1899, regresa a Cuba, donde vivió hasta su muerte. Lola RodrÃguez de Tió falleció en Cuba, el 10 de noviembre de 1924, a los 81 años de edad.

(Ver, además: El Grito de Lares en el siguiente enlace)
La borinqueña (letra revolucionaria)
LA BORINQUEÑA
Por: Lola RodrÃguez de Tió
(1868)
¡Despierta, borinqueña,
que han dado la señal!
¡Despierta de ese sueño
que es hora de luchar!
A ese llamar patriótico
¿no arde tu corazón?
¡Ven! Nos será simpático
el ruido del cañon.
Mira, ya el cubano
libre será,
le dará el machete
su libertad...
Ya el tambor guerrero
dice en su son,
que es la manigua el sitio,
el sitio de la reunión,
de la reunión...
de la reunión.
El Grito de Lares
se ha de repetir,
y entonces sabremos
vencer o morir.
BellÃsima Borinquen
a Cuba hay que seguir;
tú tienes bravos hijos
que quieren combatir.
Ya por más tiempo impávidos
no podemos estar;
ya no queremos; tÃmidos,
dejarnos subyugar.
Nosotros queremos
ser libres ya,
y nuestro machete
afilado está...
¿Por qué, entonces, nosotros
hemos de estar,
tan dormidos y sordos,
a esta señal,
a esta señal, a esta señal?
No hay que temer, riqueños
al ruido del cañón
que salvar a la patria
es deber del corazón!
Ya no queremos déspotas,
caiga el tirano ya;
las mujeres indómitas
también sabrán luchar.
Nosotros queremos
la libertad,
y nuestros machetes
nos la dará...
Y nuestros machetes
nos la dará...
nos la dará...
Vámonos, borinqueños,
vámonos ya,
que nos espera ansiosa,
ansiosa la libertad.
¡La libertad, la libertad!
Letra actual
Como la lÃrica de Lola RodrÃguez de Tió no fue acogida por las autoridades españolas, se escribió una nueva letra con la misma música. Este nuevo himno es bastante breve, y reconoce las bellezas de nuestra Isla, sin olvidar el momento en que Cristóbal Colón la visitó por primera vez.
La persona responsable de escribir la nueva canción para el himno que conocemos hoy dÃa, lo fue el español Manuel Fernández Juncos, en el 1902.
LA BORINQUEÑA
Por: Manuel Fernández Juncos
(1902)
La tierra de Borinquen
donde he nacido yo,
es un jardÃn florido
de mágico primor.
Un cielo siempre nÃtido
le sirve de dosel,
y dan arrullos plácidos,
las olas a sus pies.
Cuando a sus playas
llegó Colón,
exclamó lleno de admiración:
"¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!"
Esta es la linda tierra
que busco yo;
es Borinquen la hija,
la hija del mar y el sol.
Del mar y el sol,
del mar y el sol,
del mar y el sol,
del mar y el sol.
Manuel Fernández Juncos (1844-1928)

     Manuel Fernández Juncos nació en Asturias, España, el 11 de diciembre de 1846. Llegó a Puerto Rico a la edad de 11 años para trabajar con sus tÃos, y se dedicó al periodismo desde muy joven. Vivió en Ponce, Juana DÃaz, Adjuntas, y por último, se mudó a San Juan. Y al siguiente año, fundó el periódico El Buscapié. Con éste, promovÃa la educación de los adultos, y el bien de las comunidades. Como escritor, destacaba siempre la puertorriqueñidad. Tanto asÃ, que aceptó el gran reto de escribir la nueva letra de nuestro himno La Borinqueña.
Referencias:
Conoce a tu gente. Primera hora, San Juan PR. 20 de mayo de 2004.
Estudios Sociales 1 a 4. Ediciones Santillana, Inc., Guaynabo, PR. 2014.
Lola RodrÃguez de Tió. Gran historia ilustrada de Puerto Rico, El Nuevo DÃa, Puerto Rico. 7 de agosto de 2007.
Picó, Fernando. Historia general de Puerto Rico. Ediciones Huracán, Inc., San Juan PR. Novena edición, 2004.
Solicitud de cambio de nombre para calle a Lola RodrÃguez de Tió. El mensajero, San Germán PR. Enero 2002.
The Borinquen Song (La Borinqueña)